domingo, 9 de agosto de 2015
Ficción 1 - Realidad 5 (Goleada)
lunes, 6 de abril de 2015
Doble
lunes, 25 de junio de 2012
Lo viejo y lo nuevo
jueves, 25 de agosto de 2011
Road To Nowhere
martes, 22 de febrero de 2011
El Avión Parlante

Los que vivimos en Benegas, Carrodilla, La Puntilla o Chacras no tenemos nada de eso. O casi nada, porque siempre va a saltar uno y va a decir pelotudeces del calibre de “El Cortijo porque estuvo Brad Pitt” o “El Calvario porque…” o no sé qué más, pero la verdad es que es una zona medio marrón, con algún shopping con aires de primer mundo y no tanto más. Bueno, gente macanuda, como Rono y su banda de afectos, pero no tanto más.
“No tanto más” pensaba el otro día, mientras lavaba los platos mirando por la ventana como un avioncito despegaba desde el aeroclú, hasta que en ese momento entendí todo: los vecinos de estos pagos no necesitamos ni coliseos, ni torres, ni estatuas de la libertad. No necesitamos nada más porque tenemos un ícono que eclipsa todo lo antes nombrado. Tenemos al avión parlante.
Exacto. Ese mismo avioncito que despegó tímidamente mientras Rono lidiaba con una fuente con tuco pegado, ese mismo aparato encarna todo lo que este lugar del mundo es. El avión parlante, para los que no lo saben, es un artefacto apenas más moderno que el de la imagen que acompaña este post, al cual le ha sido adosado un precario sistema de audio. Dicho sistema se utiliza para torturar sistemáticamente a los vecinos de los barrios antes citados, principalmente los sábados a la mañana, con publicidades cuyos jingles han sido fuertemente influenciados por la ingesta de tintos a mansalva.
Carnes, tinglados, veterinarias, no hay rubro que se quede abajo del avión parlante. El avión parlante todo lo promociona. Sin censura. Sin descanso. Descanso que no le es permitido ni a los vecinos, como ya dije, ni a su piloto, un señor que seguramente reúne una de las siguientes dos características: sordera o demencia.
Así que ya saben, los que no son de Mendoza, ahora sí conocen la verdadera razón por la cual tanta gente visita esta pintoresca provincia. No son sus montañas, con picos nevados o sonoros manantiales de agua mineral. No son sus vinos. No es su gente. No son sus acequias. No es Mur. Es el avión parlante. Un tesoro. Nuestro tesoro mejor guardado.
Para terminar los dejo con una reflexión, inspirada por la fragancia a te verde y limón de mi detergente lavavajilla. Un aforismo que reza: “EL PLATO, CUANDO LIMPIO, LIMPIA A LA ESPONJA”.
jueves, 10 de febrero de 2011
El Mejor Viaje de Todos
Rono, como recordarán, es un bon vivant. El tipo disfruta de los encantos de la vida y encontró en Juli la compañera de aventuras ideal para gozar de los más mundanos placeres terrenales. Uno de esos placeres es, como bien saben, viajar.
Así que, para no perder la costumbre, esta semana, con Juli, hicimos valija y bolso y emprendimos una nueva excursión. Tan planificada como siempre. Bastante más ansiógena que otras muchas.
A diferencia de otras muchas, este viaje no involucró aeropuertos, aunque sí check-in. Tampoco fue un road-trip, aunque hubo que aprender a manejar (en la mayoría de los casos, con doble comando, como en los autos de las academias de conductor).
Cuestión que el lunes a la mañana, bien temprano, Juli y Rono emprendieron otro viaje. Promesa de sumar un tercer pasajero en el camino mediante, la travesía generó en otros – ajenos e íntimos – una expectativa inusitada, casi injustificada.
Hubo camillas, hubo agujas, hubo nervios, hubo de todo, hasta que finalmente, a las 11:14 del lunes 7 de febrero de 2011, Rono y Juli comenzaron el más maravilloso de todos los viajes posibles. El de la paternidad. Un viaje lleno de lágrimas sin sentido, de insomnio y, sobre todo de trascendencia y propósito.
Para Rono terminan, al mismo tiempo, dos viajes: uno breve y otro más extenso. El primero, tuvo que ver con la expectativa, la ansiedad, los miedos y la incertidumbre que rodean a un período de nueve meses donde uno intuye, pero no ve, escucha, pero no comprueba y confía, pero sabe de los infinitos problemas que podrían aparecer en el camino.
El viaje más extenso que termina es el de la eterna adolescencia. No terminan los recitales – si bien en 2010 no hubo ninguno, por primera vez desde 1990 – ni tampoco los gastos ridículos, pero seguramente todo tendrá otro tipo de evaluación. Habrá que sopesar, imaginar escenarios y combinar alternativas, ya que, según dicen, esto de ser papás, parece, es medio peludo.
Esta historia recién comienza y, según parece, lo mejor está aún por venir.
miércoles, 26 de enero de 2011
La Flaca Escopeta, El Piloto Y Un Saquito Que Tiene Vida Propia

Comenzó 2011 y Rono, al igual que en 2010, lanzó su gira en Bahía Blanca, más precisamente en Ingeniero White, ciudad donde se encuentra el castillo ilustrado en la foto que decora este post.
Cuestión que Rono, junto con otras tres almas agitadas por el calor veraniego, partió hacia Oriente, con la idea de pasarse dos días de charlas amenas, con gente que si fuera por ellos, la Argentina se parecería más a Canada que a Zaire, con todo el cariño que uno le puede tener a los morochos testigos de las peleas de Alí. (Sí, ya sé que se llama República Democrática del Congo, pero Rono es más setentoso que los Grand Funk Railroad).
El viaje implicaba ir a Aeroparque, epicentro mundial de cualquier quilombo, de cualquier índole, que una mente (cuasi) humana pueda concebir, para desde allí volar al aeropuerto Espora, que tiene el dudosísimo privilegio de contar con un túnel aéreo sin manga y la cinta transportadora de equipaje más amiga de las tertulias que uno pueda recordar. Uno podría ir hasta el café, pedir un cortado, charlar, tomárselo, pagarlo y volver, para, luego de unos 3 minutos más, ver aparecer su valija a través de las cortinitas de goma. Esto no es en realidad posible, ya que el muchacho de la puerta que comunica el despacho de equipaje con la sala de espera tiene más poder de policía que la KGB y el Mossad juntos y nunca te dejaría salir y volver a entrar.
Pero no me quiero adelantar. Llegamos a Aeroparque y nos podríamos haber quedado los cuatro, piolas, esperando que anuncien la partida del 737-500 a Bahía, pero no, como estamos con fumadores, salimos a la calle – unos 43 grados, fácil – y al regreso, tuvimos que pasar por el scanner.
Delante nuestro, un señor morocho atraviesa el scanner con un handy, más bien una super radio, grande, pro, en la mano. El oficial de seguridad, sin terminar de entender muy bien, sólo se limita a decir “Disculpe, con ESO no puede pasar”, frase que dispara el siguiente diálogo:
Señor Morocho: Sí, lo que pasa es que soy piloto
Oficial de Seguridad: (pausa larga) Y?
Señor Morocho: Claro, los pilotos usamos estas radios.
Oficial de Seguridad: (envuelto en una mezcla de estupor y cierta rabia contenida): Claro, cuando trabajas.
Señor Morocho: No, cuando vuelo (¿?)
Oficial de Seguridad: Pero este avión ya tiene un piloto y no sos vos. (Cambio de lenguaje producto de una ya notoria pérdida de paciencia y control)
Señor Morocho: ……………….pero soy piloto.
Oficial de Seguridad: De otro avión que ni siquiera sé si existe
Señor Morocho: Qué querés? (pérdida de control de todo tipo) Que te muestra la credencial? Acá tenés la credencial! (No, no se bajó la bragueta. Efectivamente, le mostró una credencial)
Oficial de Seguridad: Bien, esta credencial dice que sos piloto. Bárbaro. Pero igual no sos el piloto de este avión. No estás trabajando. Desde ahora hasta que te bajes, sos PA-SA-JE-RO.
Y así siguió un rato más.
Finalmente nos subimos al avión y en medio de adolescentes afectadas por una extraña reacción alérgica que las hace hincharse todas, el estupor, el asombro, la admiración, la fascinación y por qué no, la incredulidad nos invadió inmediatamente. Frente a nuestros ojos, un espejismo, una mirage, un deseo reprimido, un sueño hecho realidad: LA FLACA ESCOPETA.
Por un segundo, hubo silencio, nuestros ojos no podían creer lo que veían. Estábamos en presencia de uno de los máximos exponentes del desequilibrio químico producto del exceso de sustancias de la historia de la radio televisión argentina. Eramos parte de la historia. Eramos una pieza más de la leyenda.
Y finalmente arribamos a Bahía, esperamos incontables minutos por nuestras valijas, fuimos a White, pasamos calor, paseamos en autos con olor a nuevo, y pegamos la vuelta.
Siempre en compañía “del saquito”. El saquito, desde lejos, parecía una prenda de mujer como cualquier otro abrigo liviano que una bella dama podría conseguir sin mayores inconvenientes, pero eso, solo desde lejos.
Desde cerca, el saquito resultó tener vida propia. No podría decir si alas o piernas. Quizás las dos, quizás aletas de pingüino o tentáculos, no lo sé. Lo cierto es que en reiteradas ocasiones hizo denodados esfuerzos (vieron que los esfuerzos siempre son denodados, así como los incendios siempre son voraces?) para escapar de su dueña.
Hasta que finalmente lo consiguió. Cómo? Nunca lo sabremos. Creemos entender que tiene que ver con la maldición del piloto, pero jamás podríamos encontrar prueba fehaciente (las pruebas suelen ser fehacientes también) que así lo demuestre. Simplemente lo presenciamos, fuimos testigos absortos de la maniobra y no pudimos hacer nada al respecto.
Qué paso? “It’s hard to put it to words”, diría un señor bajito de los cincuentas, pero fue algo masomenosasí: el saquito venía paseando por la cinta del mismo scanner por el cual el piloto no pudo pasar su radio. Entra al scanner, se produce una desintegración molecular seguida de hurto, y a la salida…pufff!!! Chau saquito. Y colorín, colorado, esta historia de “oficiales de seguridad” hijos de mil putas, corruptos como las conchas de sus hermanas, ha terminado.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Buscando desesperadamente a Rono

Casi seis meses pasaron desde la última aparición online de Rono. El clamor popular, la radio-pasillo, rumores de posibles enfermedades terminales, enredos de cama, affairs con estrellas de Hollywood y demás razones hacen que hoy Rono decida tomar el toro por las astas y responder a tantos interrogantes de la manera que mejor sabe hacerlo: no respondiendo nada.
No voy a enumerar los hechos, ni públicos ni privados, que acaecieron desde aquel último post de mayo. En ninguno de ellos está la razón de tamaño parate. Nada podría explicar semejante huelga de palabras. Simplemente decir que la motivación a veces puede ser una mina bien putita. De esas que sólo seduce, de una manera extremadamente sugestiva, sin llegar a concretar nada. Así es como funciona mi motivación últimamente. Pega panfletos, escribe en los fanzines de mi cabeza acerca de cosas que van a pasar, pero cancela el show en el último segundo.
A veces, la vida nos pide un break de nuestra agobiante rutina. El tema es ¿cómo hace Rono para necesitar un break si no sólo que su rutina no es agobiante, sino que ni siquiera tiene una rutina? Existe tal cosa como el burnout por no hacer nada? Existe tal cosa como el querer hacer algo que uno no sabe qué es, aunque eso implique agotar recursos que uno ni siquiera sabe que tiene?
Son muchas las preguntas. Muy pocas las respuestas. Este, por ejemplo, podría ser el último post de acá a otros seis meses. O no. Quizás sea la reapertura de un espacio que supo despertar sensaciones placenteras. Un espacio de reflexión acerca de cosas de las cuales nadie tiene ganas de reflexionar. O quizás simplemente sea otra movida más de Rono en busca de algo que algunos llaman felicidad y Rono conoce como Dove de chocolate con ganache.
jueves, 13 de mayo de 2010
Declaración de Principios

Regresa MondoRono luego de una lesión en el centro motivacional. No había grandes razones para postear, excepto alguna desaventura en Salta producto de uno de los hábitos más nefastos de Rono, la automedicación. De cualquier manera, dos posts seguidos acerca de desaventuras en lugares remotos de la Argentina no sonaban muy convincentes. Y el tiempo fue pasando.
Hoy vuelve el futbol a MondoRono. “Cómo?””Pero si todavía no termina ninguna liga, ni la Libertadores, ni la Champions!””Un post por la pedorra lista de 30?”. No, señores, nada de eso. Hoy faltan 30 días para el debut argentino en el Mundial. Faltan 30 días para el 12 de junio, cuando Argentina se pare frente a Nigeria, casi local en Johannesburg, para comenzar otra aventura.
El comienzo de un Mundial no es un hito menor. Mucho menos lo es el debut de nuestra selección. Sin embargo, este debut, este Mundial, esta aventura son distintos. Claro, todos los Mundiales son diferentes, pero no es por esa obviedad. En este Mundial vuelve a estar presente, esta vez desde un lugar diferente, el nombre del futbol. Desde 1994, el Mundial vuelve a tener al nombre de “Maradona” como uno de los ingredientes fundamentales de su receta.
Es cierto, este Maradona, el de la cancha para afuera, el del buzo largo, parece un mortal más. Se equivoca como loco, no es coherente en sus “movidas”, derrocha energías en batallas que no ganan guerras y sobre todo, no enamora. Y la desazón es aun mayor tratándose de la conducción de un grupo cuasi galáctico de jugadores de élite.
A pesar de todo esto, hay en el ambiente cierta cautela a la hora de enviar al gordito de Fiorito al paredón. No fueron pocos los que en el 82, 86, 90 y 94, pero sobre todo en el 86, decían “no se puede cargar el solo el equipo al hombro” “Es un gordito falopero” “Juegan solo sus amigos” y demás. Casi todos se equivocaron. Es cierto, no ganamos cuatro mundiales. Argentina no pasó a ser el “scratch”. Sólo consiguió una cosa, un sencillo logro, una cosita así nomás: el respeto de los rivales.
Se fue de la selección, se retiró, lo retiraron y en sólo 16 años, la Argentina pasó a ser uno más. Dos sextos puestos y una rápida eliminación en primera fase fue todo lo que dejó un ciclo marcado por palabras como “orden”, “disciplina”, “planificación”. Ninguna de esas palabras caló hondo porque la palabra que sobrevuela cualquier otra es HIPOCRESIA. Si somos una nación que detesta al orden, que hace alarde de su indisciplina y que se jacta de logros conseguidos sin planificación alguna, por qué ir a contramano?
Por todo esto, por más que a muchos les pese, a la selección volvió la coherencia. No precisamente por haber sido coherente contratar a Diego de la manera que se lo contrató, sino por responder a la historia de un país que no necesita tener una selección “prolija” como la de Holanda o Dinamarca, sino una selección a pura tripa. A puro huevo.
Esto último garantiza algo que el orden no? Seguro que no. O mejor dicho, sí, nos pone en sintonía con nuestros valores más arraigados. La salida fácil, el quilombo, la inconsistencia, la incapacidad de resistir el famoso “archivo”. Es decir, esta selección – por fin! – representa lo que somos como nación.
Y la paradoja más grande es que a esta selección le va a ir bien. Le va a ir muy bien. Porque no tiene el apoyo de todos y es ahí, en las duras, en las difíciles, en esas que parecen epopeyas, donde el argentino saca lo mejor de sí. Y quién más que el más grande de todos para conseguir toda la gloria una vez más y mandarnos a todo el resto de los mortales a que la sigamos chupando.
Suerte Diego. Suerte Lio (Dios culé de acá a la eternidad!). Suerte muchachos. Todos la tenemos adentro, pero sólo un grupo sabe que es el precio que hay que pagar para poder festejar a lo loco. Y si la suerte no acompaña, al menos moriremos en la nuestra y no con el pelo corto al pedo ó llorando como boludos con un jogging por arriba de la panza.
Ahora, si los astros se llegan a alinear, no digan que Rono no les avisó.
jueves, 18 de marzo de 2010
PODRIA SER PEOR. ¿SEGURO?

Termina un largo día de trabajo. Te vas a dormir cansado, luego de haber volado, aterrizado casi sacando un pie fuera del avión para poder salir más rápido. Te estaban esperando. Llegaste corriendo.
Trabajas hasta tarde en la tarde, pero te vas a dormir tranquilo porque el otro día, al comenzar en la misma ciudad, debería ser bastante más tranquilo. ¿Seguro, no?
Suena el despertador a las seis y media. No importa. Estabas despierto desde antes de las seis por culpa de una tormenta eléctrica muy intensa. Por suerte – o no – no te despierta el gallo de planta baja, como les pasa a muchos otros. Tu habitación está en el cuarto piso, pero por más que el gallo tuviera pulmones de acero y garganta de aluminio, los truenos lo silencian todo.
6.35. Bajas a desayunar con la ropa del día anterior. Una práctica inconcebible para alguien que reniega de vestirse una sola vez al día, imaginate dos. Volvés de desayunar dispuesto al uso de todos los artefactos del baño. Nunca juntos ni al mismo tiempo. Cuando terminás la “fase 1” de tu proyecto “una horita fácil en el baño” se corta la luz. No hay luces de emergencia. Te quedan por delante la ducha, la afeitada y hacer la valija. Ya sabés que te perdés el reporte de Confesore por TN.
7.20. Entrás a la ducha sintiendo lo mismo que un integrante de los Murciélagos. Te enjabonás lo que suponés que enjabonas y, sobre todo, enjuagas lo que supones que enjuagas. La toalla hará el resto.
7.25. Te ponés espuma de afeitar en un área de tu cuerpo considerablemente mayor que la que hubieras “espumado” si hubiera luz (te das cuenta de esto recién en el ascensor, cuando encontrás bastante espuma de afeitar en el cuello, pero medio cerca de la nuca). Te afeitas sin cortarte. Es decir, como el culo porque dejás un 12% de la cara con la barba de Sayid. Horrible.
7.40. Hacés la peor valija de tu vida. (Cuando vuelve la luz y la ves, pensás que la armó Paris Hilton después de una partuza con dos sobrevivientes haitianos hambrientos y cagados de sed).
8.00. Te vas a laburar. Llegas ocho y cuarto pensando que los que van a pasar el día de laburo con vos llegan 9 menos cuarto. Error. La mitad de ellos te espera desde las 7.50 (momento en que hacías la peor valija de tu vida) y te lo hacen saber.
8.16. Se te cagan de risa cuando escuchan tu historia y encuentran más restos de espuma de afeitar en tu cuello/nuca.
17.05. Llegas al aeropuerto. Estás solo en el mostrador para hacer check-in. Tu vuelo no sale hasta las 7 menos cuarto. El personal de la aerolínea tiene mucho tiempo para dedicarte. Parte de su dedicación los lleva a sacar la conclusión de que tu valija – mal hecha, aunque nunca detectable desde el exterior de la misma – pesa demasiado. Volvés a mirar tu valija porque, hasta donde recordabas, tiene el tamaño de una caja de zapatos, solo que con una manija y dos rueditas. Te preguntás en qué momento del día pasaste por al lado de un sorete y te olvidaste de pisarlo. El personal de la aerolínea te da una bolsita para que guardes la compu. Guardas la compu, el cargador, el mouse y el pen drive y ahora la valija pesa lo suficientemente poco como para poder ir en la cabina del avión y no en bodega. La cara de la señorita que te facilitó la bolsita la delata. Sabe que lo que acaba de hacer no tiene sentido. Acaba de separar un bulto en dos, cuya suma de sus respectivos pesos es idéntica al peso del bulto original (la valija de Paris Hilton). Llama al supervisor / jefe / encargado. El tipo pone caras y carotas. Lo querés putear, pero sabés que el padre de tu ahijada lo conoce bien. Te la morfás como un duque (nunca supe qué es hacer algo como un duque).
18.53. Subís a un avión al que se suben también 17 pasajeros (sos freak y los contaste) con valijas más voluminosas e inconvenientes para llevar en la cabina de un avión que la de Paris Hilton. Es más, 4 de ellas se parecen a la que hubiera usado la heredera de la cadena hotelera.
18.55. Tenés 19E. Como es un MD, ya sabés que es ventana. Llegás a la fila 19 y encontrás a un flaco sentado en tu asiento. Te mira y le decís “discúlpame estás en mi asiento”. El 19C está libre porque él está sentado en el 19E. El tipo del 19B, fracasado inservible hijo de mil putas ojalá leas esto y te busques una vida para dejar de ocuparte de las enfermedades de las otras personas, te dice “uy, cuánto lío”. No decís nada, aunque tu cara, a esa altura ya dice lo que hay que decir. El del 19C, hasta ese momento sentado en 19E, lee tu cara y salta por encima del pobre tipo del 19D para reubicarse. Cuando se para en el pasillo, sin decir una sola palabra, mirás a los ojos al del 19B (pelotudo del orto!) y al del 19C (lento a pesar de su doctorado y su puesto en el Ministerio de Educación) y apoyás tu dedo índice derecho en el diagrama dibujado inmediatamente debajo del compartimiento de equipaje que ilustra claramente que E es ventana (tiene el dibujo) y C es pasillo (tiene el dibujo). Gracias McDonnell Douglas por hacer un grafiquito para oligofrénicos que nadie lee.
20.15. Llegás a aeroparque en medio de una tormenta furiosa. El vuelo a Mendoza anterior al tuyo (20.35, el tuyo es el de las 21.40) está embarcando. Le preguntás al personal de la aerolínea (colegas de la chica de la bolsita) si está lleno. Te dicen que sí, obvio.
21.10. Llega la hora de comenzar el embarque de tu vuelo.
21.12. Se cierra Aeroparque. Tormenta demasiado eléctrica como para permitir la recarga de combustibles en pista.
22.40. Tu aerolínea te avisa que tu vuelo parte 23.30. “No está tan mal” pensás.
23.15. Tu aerolínea te avisa que tu vuelo se canceló. Buscate la valija – la de Paris Hilton – que no tenés con vos gracias a la chica de la bolsita, andá a que te den un nuevo boarding para “algún vuelo de mañana” y un voucher para hotel.
00.10 del día siguiente. Personal de la aerolínea te informa que vas al hotel Quilmes. No te suena, pero a esa hora no estás para hacer un repaso mental de los hoteles que conocés. Cualquier cosa que no se llame Hilton te parece nueva.
00.40. Subís a un bondi con otros 27 pasajeros.
00.54. Cuando el bondi agarra la 9 de julio sur rumbo a autopista la plata y a tu derecha se empieza a ver la cancha de Boca te das cuenta que el hotel Quilmes no te sonaba porque queda en …(sí adivinaron) en Quilmes.
01.33. Llegas al hotel “Ciudad de Qulmes”.
06.12. Dejás el hotel “Ciudad de Quilmes”. No, pará!. De 01.34 a 04.00 no hiciste más que escuchar reggaetón porque enfrente de tu hotel hay una fiesta (un miércoles a la noche) y tu habitación está en un primer piso y…sí, adivinaron otra vez (cómo estamos hoy, eh?!), da a la calle.
07.05. Pagás los 150 mangos de remise Quilmes – Aeroparque.
07.10. Personal de la aerolínea, colega de la chica de la bolsita, te paga los 150 mangos de remise Quilmes – Aeroparque.
07.50. Terminás tu desayuno pagado con un voucher de la aerolínea. Tu desayuno es notoriamente peor que el de la gente que lo paga con plata propia y no con los impuestos de doña Rosa. Tu vuelo es a las 08.45, por lo que en un rato deberías embarcar.
08.22. Te avisan que tu vuelo está demorado y que sale 09.40. Por suerte, tenés la compu, la que se pasó casi 12 horas en la bolsita, como para matar el tiempo y escribir esto. Podría haber sido peor, no?
viernes, 12 de febrero de 2010
Indescifrable

Y una noche como cualquier otra se da el siguiente diálogo:
- "A mí me preocupa un poco el tema de la comida porque no puede comer cualquier cosa, no?"
- "Queeeé? Nooooo! Mi vieja cena criollitas con paté"
Unas horas más tarde se da el siguiente diálogo, a saber:
- "Disculpe, de qué están hechas las supremas?"
- "¿....?Hmmm, de pechuga"
- "Ah no, si no son de pata no las como"
domingo, 31 de enero de 2010
Un mes particular en un lugar particular

jueves, 31 de diciembre de 2009
La década de 2000, según Rono
Para Rono fue una década muy intensa. Rono se tienta y casi escribe “excelente”. Pero se frena y piensa. Mala seguro no fue, aunque las experiencias vividas son difíciles de poner en esos términos tan estrictos. Más bien podríamos decir que fue la década donde Rono entró a la adultez. Lo cual tampoco implica haber dejado la adolescencia atrás. O sí. Esta lista de eventos, hechos y asuntos puede ayudar al habitante de MondoRono a entender algo más. Aunque pensándolo mejor, los habitantes de MondoRono saben todo esto, por lo que esta lista sólo servirá para rememorar ciertas fechas. Espero que también sirva como una forma de compartir todo esto con quienes estuvieron ahí.
En orden arbitrario y aleatorio, estos son los eventos más memorables de la década, según Rono:
• Rono conoce Europa. La puta que vale la pena estar vivo.
• Rono visita el Camp Nou. Mes que un club.
• Rono conoce los Estados Unidos. Los dos. Los de América y los mexicanos. Ahí comprende que USA se llama “America” porque decir “Estados Unidos” sería mezclarse con la chusma.
• Rono conoce a Juli y comprende que con ciertas personas no se jode.
• Por lo anterior, Rono se casa con Juli.
• Rono se transforma en socio del Club Atlético Boca Juniors.
• Rono se muda a la ciudad de Minneapolis, destino pensado como el lugar ideal para vivir por el 0.0000000000000000000000000000000043% de la población mundial.
• Rono decide continuar con su seguidilla interminable de conciertos de ese mal endémico de la sociedad llamado rock y asiste a conciertos de algunas bandas, a saber: Audioslave (RIP), Metallica, Pearl Jam, Ozzy Osbourne, Green Day, Velvet Revolver (RIP), Tool, Radiohead, The Music, Incubus, The Mars Volta, A Perfect Circle, Beck, The Killers, Deftones, System Of A Down, Black Sabbath, Franz Ferdinand, Alice In Chains, Jerry Cantrell, White Stripes, Lenny Kravitz, Linkin’ Park, Ashes Divide, Stone Temple Pilots, Interpol, PJ Harvey, Garbage, Red Hot Chili Peppers, Queens Of The Stone Age, Iron Maiden, Idlewild, Godsmack y Neil Young, más unas 150 bandas locales, teloneros, y demás yerbas.
• Rono conoce a los Caravetta y entiende que uno nunca es viejo para hacerse de amigos como los de la secundaria.
• Rono asiste a partidos en Roland Garros. Si querés más glamour, vestite con piel de foca rosa.
• En la América, Rono visita cerca de 20 estados y toca vía ruedas de avión o bondi o auto otros 20.
• Rono compra sus 5 primeros vehículos. Dos de ellos, Tiptronic, que es como tenerla más larga, automovilísticamente hablando.
• Rono comienza su primer blog, este. MondoRono.
• Rono hace su primera aparición radial en vivo bajo el seudónimo de Juanca. Ya había aparecido en radio y televisión, pero secundando rockeros. Esta vez es él a quien apunta las orejas. Transmite en vivo desde su trabajo, con la complicidad de sus compañeros, quienes aprueban la movida.
• Rono hace su primera aparición radial (cadena nacional) en America, aunque esta vez, mucho más acotada, como un mero “caller” que opina que Cuba es grossa y el conductor del programa radial, Dennis Prager, republicano, conservador, bushista, no.
• Rono vuela por primera vez en las siguientes aeronaves: Boeing 747, Boeing 757, Boeing 777, Airbus A318, A319, A320, A321, CRJ-700, CRJ-900, Embraer 170 y MD-88. Todos los otros Boeing que faltan y los que Rono también voló son de la década anterior.
• Rono debuta como profesor universitario, tanto en carreras de grado como de posgrado, confirmando que Fito tenía razón. Es sólo una cuestión de actitud.
• Rono no ve caerse a las Torres Gemelas en vivo. Como un karlos, estaba laburando. Un gil.
• Rono es un tipo con orto: es fana de los deportes y esta década brillaron Tiger (le sacaste punta, negro!), Roger y Messi y tuvimos un poquito de Schumacher, Sampras y el más grande, Michael Jordan.
• Rono es del Barça de chico (15 años), así que no hace falta explicar el 2009 que tuvo. Extasis.
• Rono voló desde USA a Canada de Norte a Sur. Y le tuvo que explicar a un canadiense cómo tal cosa era posible. Una simple cuestión de mapas.
• Rono tuvo su primera cena de día de Acción de Gracias y en el mismo año, sus primeros villancicos en inglés.
• Rono aprendió a jugar al golf. Mejor dicho, Rono empezó a aprender a jugar al golf. E hizo su primer birdie (2).
• Rono también hizo cosas en serio. Por ejemplo: se recibió dos veces. No asistió a la ceremonia de graduación de ninguna de las dos. Cábala? Presagio de una tercera?
• Rono intensificó su cholulismo y las fotos que acompañan este post así lo demuestran. Uno es Werner Herzog y el otro es Ron Jeremy. Herzog hizo grandes películas, Jeremy usó grandes cosas en películas.
• Rono hizo 3500 km manejando un camión. Justo detrás de la palanca de cambios iba sentado un perro.
• Rono conoció el miedo a la naturaleza el día que vio una nube de tornado. Por suerte no por dentro.
• Rono se cocinó sus propias comidas, se lavó y planchó sus ropas y hasta limpió su depto. Es un embole, pero tenía que estar. Es más, para los que comieron sus pizzas, ni siquiera un embole.
• Rono trabajó con gente de las siguientes naciones: El Salvador, Bosnia, México, China, Canada, USA, Laos, Rusia, Alemania, Argentina, Corea del Sur, Guatemala y Japón.
• Rono vivió varios años en un edificio habitados por mucha gente de India, a quienes Juli y él conocen como “Jala”, vocablo que ellos dos consideran que la gente de ese país dice todo el tiempo mientras hablan a un volumen semi-alto.
• Rono viajó en Greyhound, la legendaria empresa de colectivos norteamericana (acá garpa el término porque van a México y Canada). Una experiencia que no le deseo ni le recomiendo a nadie.
• Rono, a pesar de haber ido a Europa, piensa que Chicago es su lugar en el mundo. Nunca más linda que otras con más glamour, Chicago conquistó a Rono y su familia y amigos más cercanos creen entender porqué.
• Rono hizo muchos road trips, confortables, relajantes, estimulantes, pero así y todos, pocos como aquel a Carlos Paz en la carroza.
FELIZ PROXIMA DECADA!
Rono

