jueves, 17 de septiembre de 2009

Rono vs The Corporation




En esta historieta que se embarcó Rono hace ya casi seis meses de dejar de ser y vivir como ingeniero y pasarse a una pseudo ciencia llena de gente que habla muchísimo y muchas menos secretarias de las que Rono pensaba encontrar, Rono tuvo su primer choque contra la Corporación.

Para todos aquellos que hayan visto la peli “The Corporation” ya estarán cerca de adivinar por dónde viene la mano. Para aquellos otros que todavía no “disfrutaron” de la joya de Achbar, Abbott y Bakan, la peli plantea la hipotésis de que las corporaciones son organizaciones psicópatas.

Y qué tiene que ver Rono y una excursión a San Juan con La Corporación? Bueno, resulta que el farsante de Rono volvió a disfrazarte de instructor y viajó para hablar acerca de gente que gobierna vidas, en una jornada auspiciada por una minera de renombre.

Y la historia sigue así: Rono llega al lugar y encuentra muchas caras felices gracias al “progreso” que esta Corporación trajo a la zona. Y esas caras felices tenían todas una historia feliz detrás. Fuera del coqueto edificio que posee una ONG de la zona, pero que casualmente fue construido por la Corporación, las caras de felicidad estaban bastante ocultas.

Eran más las caras de tristeza de aquellos que extrañan el agua de manantial que solían beber y que usaban para cultivar sus cebollas, reconocidas por su sabor inigualable a nivel mundial. “Y dónde está el agua?”, preguntó Rono ingenuamente, a lo que una cara bastante triste respondió “la usan para lavar las minas”. Y Rono pensó “y bueno, nadie quiere acostarse con una chica sucia, no?”, pero no. Las minas son de minerales que la Argentina regala al exterior, no son chicas guapas que necesitan agua y jabón.

Pasó un rato y Rono ingresó al recinto y habló boludeces como ha hecho toda su vida. Hasta que no tuvo mejor idea que mencionar que algunas caras felices de Mendoza se deben a que ciertos niños ya no tienen que trabajar en la cosecha de vid y eso para Rono es bueno. Esos niños siguen yendo a las fincas, pero se entretienen “trabajando” en juegos que al mismo tiempo los educan.

Para la gente de la Corporación, eso puede ser malo también. Cómo??? Sí, a la gente de la Corporación le pareció que los niños deben tener contratos firmados donde EXPLICITAMENTE diga que no trabajan. Claro, la Corporación aprendió que por escrito ellos se adueñan de todo, entonces TODO (a través de sus ojitos) tiene que tener gancho. Ellos ya han sufrido (y tenido que pagar) por no haber tenido todo por escrito y se lo hicieron saber a Rono ni bien pudieron.

Por suerte, Rono había leído acerca del tema y agregó detalles al ejemplo que dio que convencieron a la gente de la Corporación que esos niños ya no estaban trabajando y que efectivamente estaban siendo (re)educados, así que a regañadientes declinaron en su postura acerca de hacerlos firmar.

Es cierto que eso podría haber pasado desapercibido y Rono podría haber continuado su cháchara sin darle mayor importancia. Lamentablemente, Rono vivió más de 6 años en la cuna de la Corporación, fue educado con dinero “donado” por la Corporación y ya aprendió a leer “agendas” corporativas. De modo que inmediatamente comprendió que estaba siendo utilizado por la Corporación para hablar en nombre de ellos, delante de las caritas felices por el “progreso” y de ahí en más, se puso la capa, agarró la espada y sacó de dentro suyo lo mejor de sí, para dejarles bien clarito que en ese coqueto edificio él no estaba paradito frente a ellos para ser uno más en la larga lista de gente que les viene cagando la vida.

Rono, de una manera imperceptible, marcó la diferencia entre hacer las cosas bien y hacer creer a aquellos que no tienen muchas alternativas que uno lo hace bien cuando, en realidad, los está manipulando. Rono, será muchas cosas, pero a este segundo grupete seguro no pertenece. Gracias a Dios. O a John Galt.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que tengo una imagen menos (auto)benevolente acerca de la función de los RRHH en la empresa: los que ahí estamos SOMOS la corporación.

Claro que nos gustaría vernos como justicieros humanistas, pero no somos más que herramientas sofisticadas de la Gerencia para crear identidad y otras sandeces. Somos agentes de la paz social.

Al menos, así lo veo shó y es algo que me come el mate.

Un abrazo, Juampi.

Xavi