miércoles, 29 de octubre de 2008

Body and soul, I'm a freak





Freak, friki, fricón, cuántas acepciones para un término que dice tantas cosas y significa tantas otras. No han sido pocas las veces que pensé “qué hace falta para ser un freak?” sin llegar a ninguna conclusión demasiado contundente. Entiendo que soy un freak, así como también entiendo que siempre se puede ser más freak.

Ahora bien, dejando estas dos premisas de lado, qué rasgos convierten a alguien en freak?
Sin entrar demasiado en la sociología o psicología o alguna otra ciencia que dedique páginas al comportamiento humano, creo que uno de los rasgos comunes que tenemos los freaks es que nuestras características más frikis no son populares. En otras palabras, lo masivo no es freak, o, mejor dicho, hace freak al grupo, no al individuo. Por ejemplo, 45 inadaptados subidos a un paravalancha en la cancha de Deportivo Riestra no son freaks (en lo individual, aunque si en lo grupal) en la Argentina, porque otros varios millones hacen exactamente lo mismo una o dos veces por semana en otros miles de lugares. Ahora si esos mismos lo hicieran en la cancha del Twente, en Holanda, es probable que además de ir presos, sean sindicados por el resto de los espectadores como freaks.

Por lo tanto, empiezo a inclinarme a pensar que cualquier actividad semi-original, semi-exclusiva, semi-privada es freak. Ahora, también hay casos donde los supuestos freaks piensan que lo son hasta enterarse que muchos otros hacen lo mismo. En tal caso, volvemos a mi punto anterior: lo popular no es freak.

Por ejemplo: hay gente que esconde dinero en el freezer. Me parece freak, es más, me parece altamente freak. Es más, muchos ladrones llegan a robar con hambre o sed con lo cual es freak e idiota (haber escrito esto me convierte en freak, pero como ya avisé que lo soy, no sorprende).

Otra particularidad que creo convierte a una característica en menos freak es el momento, es decir, lo circunstancial. Por ejemplo: un tipo manejando por microcentro con un billete en la mano y su mano fuera del auto es un frikon de la hostia. Ahora, el mismo tipo manejando su auto en la ruta, a las 4 de la mañana, volviendo a casa, para entrar a laburar a las 8 y usando el billete como único método posible para seguir manejando sin quedarse dormido, me parece semi-freak, aunque estúpidamente riesgoso.

Algo que también potencia o atenúa lo freak de una característica es la edad de quien la posee. Lo mismo ocurre con quien juzga a quien tiene una característica que roza lo friki. A saber: un tipo que colecciona Lego a los 7 es un copado. El que colecciona Lego a los 27 es un frikon. (aunque a los 57 es menos freak porque uno cuando se pone viejo se aburre mucho más). Lo mismo con el receptor/observador: para un chico de 8 ver a una pareja practicarse mutuamente sexo oral puede ser MUY freak. A los 30 te empieza a aburrir y de freak no tiene nada, salvo que estés en un subte, a las 9 de la mañana. Y ahí ya deja de ser freak, y pasa a llamarse de otra manera y está más claro tanto para la psicología como para el derecho.

Así que entre tantos freaks, conductas frikis y características freak-o, termino pensando que lo mío es más de lo mismo y que me haya pasado 15 minutos escribiendo este post no me hace más freak tampoco. Un alivio, en cierta forma, aunque, por qué ocultarlo, una especie de decepción también.

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